Durante años hubo una pregunta que prácticamente cualquier empresa preocupada por su presencia digital terminó haciéndose: ¿Aparecemos en Google? Era lógica. Estar entre los primeros resultados significaba visibilidad, tráfico y, potencialmente, nuevos clientes. Pero...
Deslizas el dedo y ahí está: el video perfecto, la frase que necesitabas leer, ese producto que justo habías buscado hace unas horas. ¿Coincidencia? No. Es el algoritmo trabajando. Silencioso, constante, diseñado para conocer más de ti que tú mism@. Pero… ¿realmente...